Thursday, July 22, 2004

Entusiasmo delirante en la capital afgana

Crónica desde Kabul por nuestro enviado especial

"LA TERCIOS" REAPARECE EN KABUL EN COMPAÑÍA DE KARZAI

A.G.- Kabul, 19 de Julio.

Kabul ayer era una fiesta. A primeras horas de la mañana, el presidente Hamid Karzai "La Tercios" recorría las calles de su capital a bordo de la furgoneta Toyota presidencial llevando a su lado a la célebre terrorista travestocastrense española. La estampa era inolvidable. La parte trasera del vehículo, regalo de una multinacional estadounidense, había sido dotada con un sillón protocolario más en el que, con un espectacular cruce de piernas, "La Tercios" se lucía en todo su esplendor. A su lado, el presidente Karzai, ataviado con su espléndida capa verde, dejaba descansar con gesto sensual su mano en un muslo de la travestí, mientras que con la otra saludaba a su pueblo que ya comenzaba a apiñarse para gozar del espectáculo.

Era día de mercado y estaban presentes miembros de todas las etnias que tan peculiar hacen la situación política afgana. Junto a ellos, miembros de las tropas internacionales, entre los que se contaban soldados del contingente español allí desplazado. De hecho, informados de que "La Tercios" había llegado hasta allí tras un accidentado viaje en autoestop –con parada en Mostar- para levantarles, digamos, la moral, los españoles presentes manifestaban sin recato su entusiasmo. Incluso un viejo teniente chusquero, cercano a mi lugar entre el gentío, expresaba su admiración hacia el porte del presidente, con lágrimas en los ojos, y fuerte acento andaluz: "Si es que va como el Miguel de Molina, cuando lo echaron de España por maricón y se fue a América; ahí, en coche abierto, con ese peazo (sic) de capa y con la mano en el vicio. Enorme, enorme...".

Lo cierto es que "La Tercios" estaba magnífica: lucía una blusa anudada bajo las pechugas y se ceñía en unos pantalones vaqueros que en su parte central indicaban abultadamente lo cierto de su misteriosa condición. Ante ello, era innegable que se había creado ambientillo. En primera fila, dos señores de la guerra norteños, y probablemente con estudios, expresaban su admiración con gritos en correcto castellano colonial: "¡mujera, mujera! ¡bunita, bunita!", mientras se manipulaban vigorosamente bajo sus largas y amplias vestiduras.

De hecho, el entusiasmo popular alcanzó su cénit cuando "La Tercios" se incorporó y ondeó la bandera de su organización "Las cabras de la Legión", que como es bien conocido, ostenta sobre los colores patrios una cabra legionaria ataviada con sugerente lencería. Ante el rojo y el gualda español, la población nativa estalló en aplausos y gritos de "¡Clemente, Clemente!", prueba del alcance de los aspectos históricos de nuestra cultura en todos los rincones del orbe.

No obstante, no todo era satisfacción. Cerca de mí, unas señoras ataviadas con sus prácticos y pintorescos "burkhas" vociferaban al paso del vehículo presidencial y de sus ocupantes: "¡zurrun, zurrun! ¡put, put!", expresiones habitualmente empleadas por las mujeres de la zona del Khyber Pass para referirse a las congéneres cuya conducta reprueban. Más aún, mi intérprete me informó de los contenidos del diálogo que mantenían ambas ciudadanas y que podría resumirse así: "Pues vaya, Fátima, no me imaginaba yo que el Karzai era maricón...", ante lo que respondía su compañera: "Pero pareces tonta, Zoraida, chica, ¿pero has visto que capa? Y, además, ¿si no de qué iba a haber llegado tan alto?". En fin, ésta puede ser una muestra del estado actual de opinión en el país.

Y ya cercana la comitiva a los barracones presidenciales, se produjo la sorpresa. En un momento dado, "La Tercios" guiñó un ojo al presidente, se enfundó en un "burkha" que hasta el momento llevaba discretamente plegado, y tras lanzar un cariñoso "¡Hasta luego, chato!" al sorprendido Karzai, saltó de la furgoneta y se perdió en el gentío sin dar tiempo a los escoltas a reaccionar. A la hora del cierre de esta crónica no se tenía ninguna noticia sobre su paradero. Lo que sí está claro es que ahora, con "La Tercios" de nuevo en la clandestinidad, todo es posible en Afganistán.

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